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el periodico de saltillo

Marzo 2018

Edición No. 349


Carranza en la Frontera en 1913

Rigoberto Losoya Reyes.

El 19 de febrero de 1913, el XXII Congreso Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila, emitió el decreto número 1421, en el cual se desconoció al general Victoriano Huerta como Jefe del Poder Ejecutivo de la República, así como, todos los actos que dictara con ese carácter, al mismo tiempo le concedió a Carranza facultades extraordinarias en todos los ramos de la Administración Pública para proceder a armar fuerzas, para coadyuvar al sostenimiento del orden constitucional en la República. Ante estos momentos cruciales en nuestra historia, el señor Carranza surge como una figura pública a nivel nacional.

Cuando el contingente constitucionalista llegó a la ciudad de Piedras Negras, el 19 de abril de 1913, las instalaciones de la Aduana Fronteriza es declarada sede del cuartel del ejército constitucionalista. En este lugar, se generó una importante correspondencia de la revolución constitucionalista. El 24 de abril de 1913, Venustiano Carranza presenta una protesta ante el presidente de los Estados Unidos de América, Woodrow Wilson, por las facilidades concedidas al gobierno ilegal de Huerta para la importación de armamento y en esta misma fecha se desconoce mediante un decreto firmado en Piedras Negras todas las disposiciones y actos del gobierno federal.

En esos aciagos días, Julio Madero, hermano del apóstol de la democracia, le escribe a don Venustiano, estando en Nueva York, y le manifiesta que hace presente su adhesión a la causa constitucionalista. El señor Carranza, le contesta el 6 de mayo manifestándole su placer por aceptar sus servicios y agrega un saludo muy afectuoso a sus señores padres.

El señor Carranza durante su estancia en esta ciudad fronteriza, le encomienda a Francisco Luis Urquizo, la organización de un batallón de zapadores. Narra el propio Urquizo (Memorias de Campaña) que el el uniforme y accesorios se adquirió en la vecina población de Eagle Pass, Texas: sombrero texano, camisola y pantalón caqui, zapatos fuertes, una cobija, una juego de ánfora de aluminio con una taza, un plato, una cuchara y un tenedor; una bolsa grande de lona para llevar ropa y provisiones, cartucheras y portafusiles de cuero para las carabinas, correas para amarrar las cobijas terciadas sobre el cuerpo durante las marchas y un trozo de lona para amasar la harina u hacerse ellos mismos las tortillas. Las prácticas de tiro se realizaban en la Villa de Fuente. Los integrantes del batallón en su mayoría eran mineros de la región que se habían enlistado como voluntarios en Piedras Negras.

El 12 de mayo de 1913, el Primer Jefe de la Revolución Constitucionalista , ordenó la compra de armas y parque, a su representante confidencial en Washington, Gustavo Salinas a quien le indicó le remita los fulminantes, cien libras de pólvora para cartuchos 30-30 y cien libras para cartuchos máuser, y que el empaque diga “ropa” dirigido a Juan B. García, a Eagle Pass, Texas. Legalmente el ejército constitucionalista no podía importar armas, por lo que se vio obligado a recurrir al contrabando. Una carta interesante, es la que redactó Carranza el 16 de mayo de 1913, estando en Piedras Negras, dirigida al general Emiliano Zapata para invitarlo a secundar el Plan de Guadalupe. Todas las actividades del movimiento constitucionalista eran estrechamente vigiladas por el Consulado de México en Eagle Pass cuyo canciller Huertista informaba meticulosamente de todos los movimientos del señor Carranza en Piedras Negras. A continuación, presento un extracto de un Informe consular:

“…momentos antes de partir el tren, pudo escuchársele esta conversación al citado Rodríguez: Venustiano cada día que pasa tiene mayores simpatías y se atrae mejores elementos, yo puedo garantizar el éxito, pero en caso de una derrota a este hombre indomable, preferible sería la intervención, y ésta la espero antes de quince días”.

Otro capítulo que ha quedado grabado en la historia de Piedras Negras, es la construcción de unos cañones destinados para la revolución constitucionalista. Don Patricio de León Villarreal, construyó el primer cañón de la revolución. Narra que: “Durante los primeros días, me dediqué a fabricar bombas de mano, reparar carabinas, fabricar baleros para reconstruir cartuchos 30-30…con mis conocimientos de mecánico y tornero me lancé a fabricar el primer cañón de la revolución”.

Cuando estuvo listo se probó en las afueras de la población, y se practicó con ocho disparos, uno tras otro, que lanzó “El Rorro”, que convencieron al instante a sus creadores, que funcionaba a la perfección. los artilleros fueron Jacinto B. Treviño y Alberto Salinas Carranza.

La organización del ejercito Constitucionalista en Piedras Negras, llamó también a la atención de la prensa norteamericana quien siguió muy cerca al señor Carranza. En octubre, días antes de abandonar la plaza fronteriza, el general Jesús Carranza, declaró a la prensa que se respetaría las propiedades de los norteamericanos en Piedras Negras.

El señor Carranza durante su estancia en Piedras Negras recibió el apoyo de la mayoría de la población y entre ellos algunos comerciantes. lorrgo@hotmail.com

Fuentes consultadas:
1.- Secretaría de la Defensa Nacional http://www.gob.mx/sedena/documentos/la-revolucion).
2.- Documentos Históricos de la Revolución Mexicana. Revolución y Régimen Constitucionalista Isidro Fabela. Edit. Jus, 1970.
3.-Informe del señor Ricardo S. Bravo, Cónsul de México en Eagle Pass, Texas. abril 22 de 1913.)

 

 
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